Vivimos haciendo marketing viral

Toda nuestra vida social basada en relaciones interpersonales se basa en la comunicación de la información que tenemos sobre las cosas y sobre los demás: los recuerdos, las experiencias, la vida misma en general, todo pasa de una boca a otra procurándonos justa o injusta fama. Nuestras apreciaciones sobre los demás están contaminadas de las apreciaciones de los demás, toda información nos llega con un ruido que es también transmitido. Había que profundizar en este tema y decir que las relaciones con los demás están basadas en imágenes mentales: yo realmente no soy yo sino la imagen mental que de mí tiene tal persona o colectivo y que luego se transmite; tú no eres tú sino la imagen que yo tengo de ti o la que se me ha transmitido. De esta forma nos relacionamos con imágenes irreales…¿Pero qué es la realidad? Nuestros sentidos pueden engañarnos siempre, nuestra mente es tan diferente de las demás mentes que cualquiera que entrase en nuestra cabeza alucinaría. Y cuando ese conocimiento irreal se transmite lo que se transmite es un conjunto de irrealidades, un universo virtual. Lo mismo que Internet, virtualidad. Finalmente como en la película MATRIX, el universo real puede no ser tan real, puede tener una configuración que nosotros mismos no entendemos. Pararse a analizarlo es enloquecer, vivimos realizando funciones propias de computadoras en nuestra mente, viralizando información que nos llega viralizada y lanzándola al exterior. ¿Alguien puede encontrar una explicación a las casualidades de la vida, a las palabras que necesitamos oír y que llegan en el momento oportuno pero quizás pronunciadas por un viajero en un autobús, una señora que nos vende el periódico…? ¿No estaremos dentro del juego de un Gran Programador que es Dios? Meditemos.

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